Cantares



Cantares 7


¡CUAN hermosos son tus pies en los calzados, oh hija de príncipe! Los contornos de tus muslos son como joyas, Obra de mano de excelente maestro.


Tu ombligo, como una taza redonda, Que no le falta bebida. Tu vientre, como montón de trigo, Cercado de lirios.

Tweet thisPost on Facebook

Tus dos pechos, como dos cabritos Mellizos de gama.


Tu cuello, como torre de marfil; Tus ojos, como las pesqueras de Hesbón junto á la puerta de Bat-rabbim; Tu nariz, como la torre del Líbano, Que mira hacia Damasco.


Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo; Y el cabello de tu cabeza, como la púrpura del rey Ligada en los corredores.

Tweet thisPost on Facebook

¡Qué hermosa eres, y cuán suave, Oh amor deleitoso!

Tweet thisPost on Facebook

Y tu estatura es semejante á la palma, Y tus pechos á los racimos!

Tweet thisPost on Facebook

Yo dije: Subiré á la palma, Asiré sus ramos: Y tus pechos serán ahora como racimos de vid, Y el olor de tu boca como de manzanas;

Tweet thisPost on Facebook

Y tu paladar como el buen vino, Que se entra á mi amado suavemente, Y hace hablar los labios de los viejos.

Tweet thisPost on Facebook

Yo soy de mi amado, Y conmigo tiene su contentamiento.


Ven, oh amado mío, salgamos al campo, Moremos en las aldeas.

Tweet thisPost on Facebook

Levantémonos de mañana á las viñas; Veamos si brotan las vides, si se abre el cierne, Si han florecido los granados; Allí te daré mis amores.


Las mandrágoras han dado olor, Y á nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas. Que para ti, oh amado mío, he guardado.







This goes to iframe